Nuestra alma y nuestro espíritu habitan en el cerebro. Pensamientos, ilusiones,
ambiciones, emociones, valores, prejuicios, memorias, creatividad, etc., todo
vive en el cerebro. De él parte nuestra psicología, nuestra personalidad.
Somos lo que somos gracias a lo que existe en nuestro cerebro.
Por ejemplo, cuando una persona esta en estado de coma nos parece como si
estuviera muerta. No se mueve, no habla, no mira, no siente, no escucha. Ni
está triste ni contenta. Todo en ella funciona correctamente menos su cerebro.
Parece como si hubiera dejado de ser persona porque su cerebro se ha parado,
igual que cuando se "cuelga" nuestro ordenador.
El cerebro es el órgano más importante de nuestro cuerpo y nuestra alma ya que de él
parten todas las ordenes de nuestro comportamiento. Por lo tanto, de él depende
nuestra supervivencia, nuestra salud y nuestro bienestar en todos los órdenes.
Paradójicamente, es el órgano que cuidamos menos. Vamos al gimnasio,
hacemos deporte, cuidamos nuestra apariencia corporal, procuramos hacer dieta, etc.,
pero no dedicamos ni
un minuto al cuidado de nuestro cerebro. Todo lo contrario, no nos importa que
nuestro cerebro se atiborre de mensajes sin sentido, que se engañe viviendo
emociones virtuales. Odiamos el silencio y la soledad creyendo que la verdad no
sirve para nada. En fin, es increíble que un ser al que le gusta
llamarse "el más inteligente" descuide el órgano más importante de
su cuerpo, el que le proporciona esa supuesta "inteligencia".